A esto parecía una manifestación
islamofoba, el miércoles por la noche en Hospitales de Llobregat, una comuna de
la provincia de Barcelona, en Cataluña que no reunió a más de un centenar de inquisidores
frente a los cuales había una contra-manifestación cinco veces más importante.
Nacido en Alemania, el
movimiento islamofobo Pegida (patriotas europeos contra la islamización de
Occidente), en decadencia a penas meses después de su nacimiento, parece haber
aterrizado en España o por lo menos en algunos puntos de su geografía.
De hecho, la llamada (copiada)
Pegida española ha comenzado esta copiada acción con motivo del aniversario de
los atentados terroristas del 11-M en Madrid, que habían causado 192 muertos “200
muertos y 200 heridos ni olvido ni perdón”, se podía leer en una de las banderolas
desplegadas por los pegidistas españoles.
La manifestación ha sido
organizada en colaboración con el pequeño partido regional de extrema derecha,
Plataforma per Cataluña, con la participación de 67 concejales. “El terrorismo
islamista es una amenaza latente para nuestro país y queremos poner el acento
de la sociedad sobre esta cuestión”, declaro el secretario general del partido,
Roberto Hernando, repitiendo la misma frase del jefe pegedista alemán sin añadir
ni restar absolutamente nada.
La mayoría de los que han
escuchado a Roberto Hernando repetir los mismos argumentos de la Pegida-madre alemana
han salido con la impresión de que el hombre es, cuando menos, analfabeto y que
no sabe de qué habla ni lo que realmente quiere, buscando un protagonismo político
que no ha podido encontrar en otras partes y en otros dominios.
Hospitales de Llobregat es una
pequeña ciudad de 250 000 habitantes, de los cuales el 20% son
extranjeros, entre otros latinoamericanos, marroquíes y pakistaníes.
En el resto de Cataluña miles
de voces han condenado este brote xenófobo e inquisidor. Muchas asociaciones e
incluso partidos políticos catalanes han repudiado la concentración de Pegida-España.
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