A raíz de las informaciones sobre la negativa del
rey Mohamed VI de Marruecos de aceptar una entrevista telefónica con el
presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, las autoridades nigerianas parecen
encontrarse en un aprieto, obrando en lo que a todas luces parece una gran confusión,
afirmando que la entrevista ha tenido lugar entre los dos estadistas “pero
cuando el rey se encontraba en Francia”…
Un comunicado del ministerio nigeriano de Asuntos
exteriores indica a este respecto que “los dos dirigentes han hablado durante mucho tiempo en una entrevista
telefónica sobre cuestiones de interés común y de las preocupaciones que nada
tienen que ver con las elecciones en Nigeria. Lo que es absurdo sugerir que la
llamada telefónica del Sr. Presidente al monarca marroquí tenia una finalidad
de conferir una ventaja electoral al presidente”.
El comunicado no menciona para nada evidentemente
que el encargado de negocios de Nigeria ha sido convocado en Rabat para
proporcionar explicaciones sobre esta demanda, rechazada de entrevista.
Ayer, Marruecos, franqueaba un paso más en este
rompecabezas: el gabinete real marroquí ha desmentido categóricamente toda discusión
entre los dos jefes de estado y el ministerio de Asuntos exteriores indicaba en
un comunicado la convocación del embajador marroquí en Abuja para consultas. Luego,
para dar a comprender mejor las cosas “expresa su perplejidad y su denuncia
para con estas prácticas contrarias a la ética y al espíritu de responsabilidad
que deben prevalecer en las relaciones entre Estados”.
Las elecciones presidenciales en Nigeria deben
celebrarse próximamente y el presidente saliente Goodluck Jonathan es candidato
para sucederse a si mismo, pero tiene muy pocas oportunidades en la parte norte
de este gigante de 173 millones de habitantes, poblado esencialmente por musulmanes
hostiles a la política sectaria de Jonathan, de donde su insistencia a
entrevistarse con el rey Mohamed VI aunque sea solo en su imaginación.
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