Según The New York Times en su edición de ayer (sábado
14-3) un intercambio epistolar entre Oussama ben Laden y un responsable de
Al-Qaida revela que la CIA
ha participado, por inadvertencia (sic…) a la financiación de la organización terrorista.
¿Por inadvertencia? Tan improvisadas son las
cosas en esta temible (y temida) central de inteligencia americana.
Se debe ser extranaturalmente ingenuo para
creerlo.
En el 2010, un millón de dólares de un fondo
puesto a disposición del gobierno afgano por la agencia de inteligencia
americana (CIA) ha aterrizado en la caja fuerte de Al-Qaida, entonces
debilitada por los ataques de aviones sin piloto de la propia CIA.
Entonces, Afganistán que encontraba enormes
dificultades para reunir los fondos para pagar a Al-Qaida el rescate de un diplomático
afgano, secuestrado por la organización terrorista, ha cavado en una cuenta
secreta del gobierno afgano, alimentada cada mes en efectivo por la CIA.
Para el NYT se trataba de un “ejemplo entre
muchos otros” de financiación de grupos terroristas por Estados Unidos debido a
la falta de supervisión y de control por parte de la agencia de inteligencia.
Tal vez… pero que un gobierno sea financiado por la CIA y no por otra agencia
estatal o incluso departamento de Estado, suscita legitimas dudas que pueden
extenderse hasta la actual situación en Irak y en Siria.
¿Cuántos millones de dólares fueron destinados
por la CIA a Dae’sh
“por inadvertencia”?
Difícil de responder cuando se sabe que incluso
cuando el gobierno kurdo afirma posee pruebas cabales del uso por Dae’sh de
armas químicas, es Estados Unidos y nadie mas, que lo desmiente de una manera diplomática,
alegando que no “tiene pruebas” aunque “es inquietante”.
Más inquietante si este gobierno kurdo hubiese
insinuado la existencia de pruebas contra el régimen sirio.
Nadie ni en ninguna circunstancia, puede tener
acceso a conocer los flujos y los destinos de los “fondos reservados” de la CIA porque, de ellos depende,
en gran parte lo que los responsables militares americanos llaman “seguridad
nacional de Estados Unidos”.
No obstante, viniendo de un rotativo como The New
York Times conocido por su pleitesía a Israel y su inquebrantable determinación
a combatir a todo lo que pudiera constituir una “amenaza” contra esta prefabricada
entidad, lo menos que se pueda imaginar es que hay un descalabro en el poder en
el “Big Brother”.
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