EUGENIO
GARCÍA GASCÓN (Sugerencia de Dris Jebrouni)
El fallecimiento
en territorio saudí de un empleado de una compañía israelí armamentística
suscita numerosas preguntas que ninguno de los países, oficialmente sin
relaciones, está dispuesto a aclarar
La extraña muerte de un ciudadano
estadounidense en Arabia Saudí ha suscitado una gran cantidad de preguntas
acerca de sus relaciones militares con Israel, preguntas que no tienen
respuesta puesto que los dos países, que en teoría no mantienen ninguna clase
de relación, han suprimido cualquier tipo de información al respecto.
Chris Cramer, de unos 50 años de edad, falleció en la ciudad de Tabuk a
mediados de enero, según dijo el departamento de Estado de Estados Unidos. Sin
embargo, su muerte no se
divulgó hasta dos semanas después, el 1 de febrero. Las
causas de este fallecimiento no están claras. Por un lado, la policía saudí
dice que se suicidó arrojándose al vacío desde su habitación en la tercera
planta de un hotel local. A esta versión oficial, se contrapone la de la
familia, que estaba en contacto permanente con Cramer, y que sostiene que fue
asesinado.
Cramer trabajaba desde hace doce años para la compañía americana Kollsman
Inc., que pertenece al grupo israelí Elbit Systems (ESLT), una
empresa dedicada a la fabricación de armas sofisticadas y electrónica militar. El
mismo día que se conoció la muerte de Cramer, ESLT sacó un comunicado diciendo
que no sabía lo que había ocurrido y que las autoridades de Estados Unidos lo
estaban investigando.
Los medios saudíes han guardado un estricto silencio y los medios hebreos han sido muy parcos en la información. Una buena parte de ellos ni siquiera han publicado noticias al respecto mientras que otros se han limitado a reproducir lo que ha dicho la cadena de televisión americana Fox, que fue la que levantó la liebre cuando la familia de Cramer lo consideró oportuno.
Los medios saudíes han guardado un estricto silencio y los medios hebreos han sido muy parcos en la información. Una buena parte de ellos ni siquiera han publicado noticias al respecto mientras que otros se han limitado a reproducir lo que ha dicho la cadena de televisión americana Fox, que fue la que levantó la liebre cuando la familia de Cramer lo consideró oportuno.
A través del abogado de la familia, Noah Mandell, que también era amigo del
difunto, se ha sabido que a principios de enero Cramer viajó a Arabia Saudí para resolver "un problema con el
cliente". Concretamente, ese problema estaba
relacionado con la venta de misiles TOW a la compañía saudí que responde al
pomposo nombre de Global Defense Systems, una empresa privada. Es decir que la
firma israelí había vendido los misiles TOW, a través de su subsidiaria
americana, a una empresa particular saudí y no al ejército. Justamente la
pregunta más inmediata es para qué necesita una compañía privada saudí, y no el
ejército, esos misiles.
Naturalmente, las especulaciones que se han hecho en los últimos días
incluyen una bastante razonable que sugiere que esos misiles israelíes
estarían destinados a los rebeldes sirios y que se
encontrarían en Arabia Saudí de paso hacia el territorio controlado por los
rebeldes, ya sea en el norte del país, para lo que deberían entrar por Turquía,
o en el sur del país, para lo que deberían entrar por Jordania.
El secretismo que rodea este asunto sólo contribuye a que cundan las especulaciones. Ninguna fuente israelí ha aportado nada nuevo ni ha aclarado nada más allá de lo citado por la cadena Fox, de manera que los medios hebreos parecen haber sucumbido otra vez a la férrea censura militar.
Según el abogado Mandell, Cramer viajó a Arabia Saudí para resolver el citado "problema con el cliente", es decir con la compañía privada saudí. "El sistema de misiles ya se había vendido a una compañía saudí que se quejaba de que no funcionaba. A Cramer lo enviaron para ver si podía probar que los saudíes los estaban usando incorrectamente", dijo el abogado. El letrado también sostiene que el sistema de misiles TOW "fue saboteado" antes de que llegaran a Arabia Saudí Cramer y otro empleado de la compañía subsidiaria americana. "Cuando llegó Cramer se vio que todo (el sistema) era inoperable y Cramer lo reparó", declaró Mandell.
El secretismo que rodea este asunto sólo contribuye a que cundan las especulaciones. Ninguna fuente israelí ha aportado nada nuevo ni ha aclarado nada más allá de lo citado por la cadena Fox, de manera que los medios hebreos parecen haber sucumbido otra vez a la férrea censura militar.
Según el abogado Mandell, Cramer viajó a Arabia Saudí para resolver el citado "problema con el cliente", es decir con la compañía privada saudí. "El sistema de misiles ya se había vendido a una compañía saudí que se quejaba de que no funcionaba. A Cramer lo enviaron para ver si podía probar que los saudíes los estaban usando incorrectamente", dijo el abogado. El letrado también sostiene que el sistema de misiles TOW "fue saboteado" antes de que llegaran a Arabia Saudí Cramer y otro empleado de la compañía subsidiaria americana. "Cuando llegó Cramer se vio que todo (el sistema) era inoperable y Cramer lo reparó", declaró Mandell.
Otra pregunta que suscita este tinglado tiene que ver con qué hacía un
empleado de una compañía israelí de fabricación de armas en ese país. Y una de
las respuestas más obvia es que el incidente confirma lo que es un secreto a
voces: que existen estrechos vínculos de índole militar entre Arabia Saudí e
Israel.
Los medios de comunicación hebreos hablan continuamente de la existencia de relaciones secretas entre Israel y Arabia Saudí, y lo hacen con mucha más frecuencia desde que hace cuatro años estalló el conflicto sirio, aunque nunca dan detalles de estas relaciones debido a la censura militar. Los dos países comparten el objetivo de echar al presidente Bashar al Asad de Damasco, cada cual por sus propios intereses. Los saudíes entrenan a milicianos y yihadistas del mundo árabe que luego viajan a Siria a combatir contra el régimen, mientras que los israelíes suministran apoyo logístico y militar a los rebeldes.
Los medios de comunicación hebreos hablan continuamente de la existencia de relaciones secretas entre Israel y Arabia Saudí, y lo hacen con mucha más frecuencia desde que hace cuatro años estalló el conflicto sirio, aunque nunca dan detalles de estas relaciones debido a la censura militar. Los dos países comparten el objetivo de echar al presidente Bashar al Asad de Damasco, cada cual por sus propios intereses. Los saudíes entrenan a milicianos y yihadistas del mundo árabe que luego viajan a Siria a combatir contra el régimen, mientras que los israelíes suministran apoyo logístico y militar a los rebeldes.
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