Después de un ano de « tira
y afloja », y a raíz de una conversación telefónica, el 26 de enero pasado
entre sus respectivos jefes de Estado, Marruecos y Francia deciden un deshielo
que culminará hoy con una entrevista del rey Mohamed VI con el presidente François
Hollande en el Elíseo.
Un encuentro que interviene
tras la aparición de la princesa Lalla Mariem (hermana del rey Mohamed VI) en
el Instituto del mundo árabe, junto al “premier” galo, Manuel Valls durante la
entrega de Wissams (condecoraciones) alauitas a tres dignatarios religiosos (un
católico, un judío y un musulmán) y la firma, la semana pasada de un nuevo
acuerdo de cooperación judicial por los titulares de justicia de los dos países,
Christiane Taubira por Francia y Mostafa Remid por Marruecos.
En un gesto de buena voluntad
durante el acto del Instituto del mundo árabe, el jefe del gobierno francés había
declarado: “Es la ocasión para mi de saludar la amistad entre Francia y
Marruecos” añadiendo en lo que parece una nueva orientación de las relaciones de
su país con Marruecos: “Puede haber, a veces, incomprensiones, pero la fuerza
de la historia, los lazos de amistad, este salto permanente que existe entre nuestros
dos países, cada uno a un lado del Mediterráneo, tienen un papel esencial. Este lazo
resiste a todo”.
Un preámbulo a lo que ha sido,
poco después con la firma, después de dos días de trabajo ’29-30 de enero) de
un nuevo acuerdo de cooperación judicial entre los dos países, motivo de mas de
una fricción entre ambos y razón de la congelación que ha durado casi un año.
Un ano de de vivir de espaldas
ha acumulado muchos expedientes que ahora con el retorno de los magistrados de
enlace a sus respetivas embajadas van a examinar y solucionar en el marco y la óptica
del nuevo acuerdo y en las nuevas disposiciones decididas por los ministros de
justicia de los dos países.
Incluso, según “Jeune Afrique”
“Un programa de trabajo y medios suplementarios fueron decididos para garantizar
el retorno a lo normal”.
Todo lo que comienza bien,
termina bien. El curso del desenlace ilustra la atinada postura de Marruecos en
lo que se presentaba como “incidentes aislados” y su firmeza en defender su
dignidad y la de sus ciudadanos acabo por prevalecer, conduciendo a la actual situación
de respeto mutuo y de no inmiscuición en los asuntos interiores de los demás.
El jefe de la diplomacia marroquí,
Salah Edin Mezouar lo había resumido atinadamente en Le Monde: “No se debe
considerar que la justicia propia es la buena y la de los demás no sirve”.
Maruecos, efectivamente
necesita buenas, plenas y equilibradas con todo el mundo a fin de instaurar una
normalidad en su política exterior y para privar a los que suelen pescar en
aguas turbias salirse con la suya.
Por su historia y legado comun, junto a espana, Francia debe constituir uno de los pilares fundamlentales de la politica exterior marroqui.
Comentarios
Publicar un comentario