Una reflexión acertada: « Gracias a la estigmatización, se identifica
a la comunidad judía (de Francia) a Israel y a los musulmanes a Dae’sh ». La
reflexión-lamento es del primer secretario del Partido Socialista francés,
Jean-Christophe Cambadélis, el cual precisa que el proyecto político de la
extrema derecha en su país es el “apartheid”, la separación de las comunidades.
“Evidentemente, explica Carabadélis, se piensa inmediatamente en la comunidad
musulmana, pero detrás es, en realidad, la comunidad judía, que se indicara que
es la representante de Israel en Francia y que tiene ideas y modelos que no
corresponden a Francia”.
Efectivamente, ha quedado cabal y elocuentemente demostrado a través de mil
y una ilustración, actos y forma de ser y manera de actuar que el llamado “Estado
islámico” no tiene absolutamente nada que ver con el Islam y sus preceptos de
tolerancia, misericordia y convivencia pacifica.
El mundo musulmán… los 1500 millones de musulmanes lo han dicho e voz alta
y en mayúscula, expresando asimismo de mil maneras su solidaridad con las
dianas del monstruo terrorista, creado, además, por el propio occidente, su simpatía
hacia los que lo condenaban y su compasión con sus victimas.
Lo mismo debe ocurrir con el mundo judío que no debe ser identificado con
Israel y su sistema racista y cruelmente discriminatorio.
Comentando el planteamiento por muchos de un antisemitismo de masa o de una
reacción de para por la
Republica (francesa), el Primer secretario del PS francés respondió:
“Mi posición es que estamos en una respuesta de masa por la Republica aunque hay
cristalizaciones antisemitas, racistas o islamofobas”.
Jean-Christophe Cambadélis argumenta, de este modo, sobre el vertiginoso avance del Frente Popular,
impulsado por los atentados de Paris del mes pasado y por la conducta de
muchos, por razones electoralistas, unos, por oportunismo xenófobo, otros y por
intervencionismo negativo (Israel) de algunos.
En Francia, como en el resto de los países europeos e incluso en estados
Unidos y Canadá, además de las fuerzas xenófobas locales, los musulmanes son victimas
de constantes “ ofensivas” israelíes como sucedió en la marcha de Paris con
presencia de Benyamin Netanyahou, cuyo país (Israel) proporciona todos los
servicios logísticos y militares a los grupos terroristas en Siria y cuyo enigmático
ministro de exteriores, al ver la ausencia de resultados pos-marca de Paris, se
consagra desde hace días (semanas) a una ridícula campana contra el Islam y los
musulmanes.
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