Hubiera sido más noble o, quizás
más justo que además del Si a la libertad se pensara también en otro Si a la
concordia y la convivencia.
Pero en fin… Si a la libertad
aunque hace falta definir este concepto tan controvertido y tan relativo cuando
se trata de politizarlo todo.
Lo esencial: centenares de
miles de personas de todas nacionalidades, todas las religiones y todas las
etnias y unos 50jefes de Estado, muchos de ellos musulmanes manifestaran hoy en
este histórico domingo del 11 de enero del 2015 en homenaje a las victimas de
los atentados y, en principio, contra el terrorismo… todos los terrorismos y
todas las irreverencias contra-naturales.
Un domingo evidentemente con dimensión
histórica que aglutina las esperanzas, suscita suspiros por la paz y promete o
debe prometer una nueva concepción, un nuevo enfoque y una auténtica voluntad política
de, si no luchar, (porque hasta el momento todo es pura amalgama e invenciones)
por lo menos rechazar el terrorismo y pronunciarse en voz alta y en mayúscula
por la paz, por la concordia y por la verdadera libertad.
Porque, de no ser así,
seguiremos escuchando enigmáticas incursiones contra el terrorismo en Irak y en
Siria, sin saber realmente en qué consisten estas incursiones ni quién sigue
ayudando a este terrorismo. Seguiremos escuchando los mismos solgans de los
mismos que inventaron el flagelo terrorista en Oriente Medio y en otras partes
del mundo. Seguiremos tan impermeables como siempre a sus estériles tesis y a
sus hipócritas alegaciones y finalmente seguiremos tan desconfiados,
decepcionados e inaptos a escuchar más “argumentos”.
La marcha de Paris no es
francesa, no tiene ninguna nacionalidad, no debe permitir ninguna promoción política
ni geopolítica ni religiosa. Es y debería ser un himno a la paz y al
restablecimiento de los valores humanos y una clara y contundente renuncia de
quien ha creado o ha contribuidlo a la creación de este terrorismo y su sincera
voluntad de asumir plena y debidamente su responsabilidad en lo que “pasaba” en
Siria o en Irak y ya comienza a “pasar” en Paris o en otra capital no medí
oriental.
NO SOY NI
“CHARLIE” NI TERRORISTA. NO CAUCIONO NI CARICATURAS NI ATENTADOS. SOY MUSULMÁN
La marcha contra el horror
debe servir también de ocasión para una profunda reflexión entre/con todos en
torno al fenómeno terrorista a sus crímenes y a sus amenazas, pero también, y quizás,
sobre todo a los errores del pasado, a los falsos cálculos de muchos, a las catastróficas
previsiones de otros y a la ingenuidad de casi todos.
No al terror, Si a la libertad…
no la libertad de destruir países, ni de ocupar regiones, ni de controlar
riquezas, ni de catalogar a regimenes como si fueran latas de sardinas ni a
erigirse como termómetro de los valores morales en el mundo.
No al terror, Si a la libertad
en un mundo sin gendarmes, sin acicates a los que pretenden “luchar” contra las
injusticias, sin apoyos incondicionales, sin visiones abstractas hacia
realidades geopolíticas y apetitos desmesurados para con las riquezas de otros.
No al terror… todos los
terrores y Si a la libertad… a la auténtica, a la verdadera, a la noble, a la única
que puede salvar este extraño mundo de monopolarizacion política, del odio, de
la confrontación y de clasificación de países y de pueblos en ejes y en
coaliciones.
Las miradas convergen hacia
Paris. Las esperanzas hacia la honestidad y los corazones laten para que nadie
se atreviera desviar y extraviar la marcha de sus verdearos objetivos y
finalidades.
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