Comentando lo que considera inepta
e inapropiada representación de Arabia Saudita y de Qatar en la Marcha de Paris ayer, “Le
Figaro” escribe esta mañana: “Contrariamente a sus vecinos de los Emiratos Árabes
Unidos, de Jordania y de Túnez especialmente, Arabia Saudita y el Qatar estaban
representados el domingo por un simple dignatario de segundo rango” a pesar de
que ambos países, según “Le Figaro” (y es realmente significativo para comprender,
en parte las pretensiones de Francia en la lucha anti-terrorista) “son socios
muy actuvos de Paris en muchos expedientes diplomáticos como la revuelta en
Siria para derrocar a su presidente Bachar el-Assad o el expediente nuclear iraní”.

De nada ha servido la Marcha de Paris de ayer. Cuando
las victimas son francesas, los asesinos son terroristas, cuando son sirios,
son “opositores al régimen” o “revolucionarios” que tratan, con la ayuda de
Francia y de otros de derrocar al régimen de su país.
De donde ni la reunión ayer en
Paris de los ministro del interior de 11 países europeos y el secretario de
Justicia de Estados Unidos ni la que va a tener lugar el próximo viernes en Bruselas
ni la próxima Cumbre antiterrorista de Washington el próximo día 18 pueden
resultar diferentes de sus precedentes.
Primera medida (y a falta de
la verdadera voluntad política de optar por una auténtica lucha
antiterrorista): Reforzar mas los controlares en las fronteras exteriores de la Unión Europea.
Sin embargo, todos los
terroristas de la sede del semanario “Charile-Hebdo” y del Hiper-Casher eran
ciudadanos franceses.
Ahora parece que los textos
europeos, según la reunión de ayer en Paris, son insuficientes para hacer
frente a la amenaza.
Por más necesidades “urgentes
y cruciales” y por más colectas de datos e informaciones en las compañías aéreas
se podría ir más lejos.
Un refrán marroquí dice: “Le
preguntaron donde esta tu oreja respondió, indicando su oreja izquierda con la
mano derecha” en vez señalarla con la mano derecha que es mas fácil y más
cerca.
Sin embargo la solución es, además
declara ineludible: respeto mutuo, no-ingerencia en los asuntos internos de los
demás y cooperación internacional en vez de confrontación, bloques, coaliciones
y alianzas de unos contra otros.
O sea: explicar a propios y extraños
por qué Francia y sus socios dentro y fuera del mundo árabe desea derrocar a
regimenes, sus nefastos papales en Libia y en la emergencia del fenómeno terrorista
en Siria y en Irak, un fenómeno que esta eclipsando incluso a la organización terrorista
madre Al Qaida ya que decenas de sus “comandantes” han presentado ayer su “pleitesía”
al jefe de la banda terrorista Daesh.
Las tres antes citadas
reuniones deben pues explicar al mundo por qué, en lo que concierne al
terrorismo, desde su “Primavera árabe” el mundo árabe está dividido en tres categorías
de países:
1)
La que mantiene y
siempre mantuvo excelentes relaciones con Estados Unidos y sus socios europeos,
donde no hay de terrorismo como los países del Golfo, Jordania etc.
2)
La que puede
perfilarse como amenaza a corto o medio plazo como el Líbano, Egipto e incluso Túnez
etc.
3)
Y los calificados por
Bush y discretamente por Francia, Reino Unido, Alemania y otros como “ejes del
mal” como Siria, Irak y ahora incluso Líbano y Libia.
¿Terrorismo prêt a porter?
Si. Lamentablemente todos los indicios
desembocan en la evidencia de que se trata de un terrorismo programado y (lo
que es mas criminal) teledirigido.
Todo a punta hacia la,
desgraciadamente evidencia de que estamos viviendo la era de terrorismo de confección.
A cada cual su dosis, su tipo de terrorismo y su envergadura de disuasión.
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