Republicación de caricaturas sobre el Profeta (SAS): El peor de los terrorismos



En lo que parece un culto al amalgama entre el Islam y el terrorismo, muchos diarios occidentales han vuelto a publicar las siniestras caricaturas sobre el Profeta Mohamed (SAS), objeto, en el mundo arabo-islámico de una radicalización de los que aun creían en la posibilidad de un diálogo de civilización sin y de la adhesión a la ideología extremista de decenas de miles de personas.
 


 No soy ni Charlie ni terrorista, no salgo fiador ni del terrorismo ni de caricaturas ni de atentados. Soy musulmán



La republicación ha sido seguida de una serie de atentado y ataques contra los lugares de culto y de asociaciones musulmanas en muchas capitales europeas.

Una auténtica declaración de guerra… Una apología del desprecio al prójimo, de la profanación y del peor de los terrorismos.

Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como misericordia para los mundos. (Corán 21, versículo 107).

Todos creen en Allah, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. (Corán 2, versículo 285).

Los hermanos Kouachi, Abu Bakr Al-Bagdadi y todos los símbolos del terrorismo deben estar más que contentos. Los que han vuelto a publicar estas vejatorias caricaturas y los que atentaron contra las mezquitas les han dado razón.

Ni la republicación ni los atentados van en contra de ningún terrorismo, sino contra todos los musulmanes y por ende, contra la torelancia y el sentido común.

Los musulmanes, a su frente Al Azhar, Arabia saudita, Egipto, Marruecos y un largísimo etcétera han sido los primeros en condenar y los primeros en desmarcarse del horror terrorista de Paris y de todos los horrores. De hecho, ellos, son mas victimas que cualquier otro del mismo horror.

Como han sido unánimes en condenar el terrorismo en Paris deben, ahora, expresar la misma condena a los actos terroristas de la prensa que ha vuelto a publicar las insultantes caricaturas y a exigir responsabilidades penales a sus terroristas autores.

No hacerlo  seria el mejor acicate al terrorismo que significara más radicalización, más desconfianza, a más parquedad y a más odio.

Los que condenamos, desde el primer instante el ataque a “Charlie-Hebdo” y a todos los demás ataques terroristas, condenamos enérgica y categóricamente, con toda nuestra fuerza, nuestra indignación y nuestra consternación los actos, no menos terroristas que los otros, de la republicación de las insultantes caricaturas a nuestro Profeta, que Dios le Acuerde Su Gracia y Su Paz y de los ataques a los lugares de culto o vinculados en Francia, porque es, exactamente lo que busca y, parece, encuentra el terrorismo internacional.

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