En una reciente entrevista a la agencia de prensa marroquí MAP, el presidente de la Instancia de Prevención de la corrupción, Abdeslam Aboudrar dijo que la lucha contra la corrupción es un o de los principales retros hacia una sociedad marroquí transparente.
Evidente… querido Aboudrar.
Según él, la corrupción ha
dejado de ser un tabú en la sociedad debido, en su opinión a una serie de
medidas lanzadas para luchar contra este flagelo, entre ellas, una ley sobre la
protección de los testigos y denunciadores, medidas, tendentes a corregir las
lagunas observadas en la relación de los ciudadanos con la administración así
como una estrategia nacional de lucha contra la corrupción.
Tal vez… aunque la corrupción
en Marruecos nunca fue un tabú, sino una triste realidad, que en algunas épocas
casi alcanzaba el rango de institucional. Denunciabas/denuncias un caso de
corrupción y te respondían/te responden “que todo el mundo coge”.
La lucha contra la corrupción
no es fácil. Pero tampoco imposible. Basta la voluntad política, la conjugación
de las asociaciones de la sociedad civil en la materia e indispensable la
colaboración efectiva y constante de los órganos de prensa para sensibilizar a
los marroquíes para con esta lacra y lo que nos cuesta a todos, unos mas que
otros.
El número de las denuncias
recibidas por la ICPC
desde su creación en el 2007 se elevaba, según Aboudrar, hasta finales del 2013 a 3. 157 denuncias
recibidas por vía normal y por el pórtico de denuncias dedicado a las Pequeñas
y Medianas Empresas (PME) “Stop Corrupción”. Estas denuncias han sido tratadas
en el seno de la Instancia
por una unidad especializada que selecciona las admisibles y validas que
transmite luego al ministerio de justicia y a las autoridades concernidas.
¿Y…? ¡La madre del borrego!
Porque la inmensa mayoría de las denuncias y quejas de los marroquíes se
situación a este nivel. Por lo que el papel de la ICPC se limita a la
sensibilización.
No cabe duda, Marruecos ha
franqueado, con el reconocimiento de propios y extraños, enormes etapas en la
construcción de un Estado de derecho y
en un desarrollo armonioso, marcado por un infalible igualitarismo, lo que no
quiere decir, ni mucho menos se ha ganado la batalla anti-corrupción… ni
siquiera se ha paliado.
Simultáneamente a sus nuevos métodos,
sus instrumentos y su arsenal de leyes, los corrompidos y los corruptores
inventan nuevas formas disfrazadas de legalidad y de licitud por lo que la
mejor forma de lochar contra la corrupción aquí y lejos de aquí es la sensibilización,
la toma de con ciencia y las garantías para defender y apoyar al denunciador.
La tarea no es fácil, pero
habida cuenta de las anunciadas proyecciones del gobierno y de las autoridades
al respecto y debido a la fractura social y la factura que representa para el
tesoro nacional, la lucha contra la corrupción en Marruecos debe constituir una
prioridad en los proyecto de Ley de Finanzas y los organismos e instancias
encargadas de esta tarea deben estar dotadas de los medios, posibilidades y
prerrogativas necesarias para llevar a cabo su misión y dejar de ser articulo
para escaparates democráticos o adorno de la imagen del país.
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