Como se esperaba el rey
Mohamed VI ha aceptado poner fin a las funciones del ministro de Juventud y
Deportes, Mohamed Ouzzine el cual la había formulado al jefe del gobierno
quien, a su vez la transmitió al soberano.
Un comunicado del gabinete
real señala hoy que “SM. El rey ha decidido poner fin a las funciones del
titular de Juventud y Deportes, Mohamed Ouzzine”.
Este cese interviene a raíz
del informe presentado al soberano sobre las irregularidades que ha conocido la
reconstrucción y adaptación del Complejo deportivo Moulay Abdellah de Rabat,
desveladas durante la reciente Copa del Mundo de los clubes que se celebro en
Marruecos.
La reputación del ya ex
ministro ha sido puesta en tela de juicio por otros asuntos revelados por la
prensa la semana pasada. Su ida del gobierno, según los observadores en Rabat,
abre la vía a una enmienda ministerial restringida.
Hasta aquí todo en orden.
Lógico, normal y hasta indispensable. Ahora bien los marroquíes tenemos derecho
de conocer los pormenores de este escándalo, no solo por ser contribuyentes,
sino también y sobre todo porque ha sido objeto de un trato que, lo menos que
se pueda decir, ha maculado la imagen del país en una competición internacional
por la que Marruecos y los marroquíes apostaban mucho.
Por otra parte, un recurso
judicial al respecto, aunque no forma parte de la cultura nacional, podría, por
un lado, esclarecer los pormenores del asunto por una mayor transparencia en la
gestión de los asuntos del Estado (y del pueblo) y persuadir al resto de los
miembros del gobierno y otros altos funcionarios para actuar de manera màs transparente,
màs limpia y sobre todo màs correcta, por otro, lo que, en definitiva, seria en
beneficio de todos los marroquíes y en beneficio del país entero.
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