El Islam/Conceptos básicos:Tratando de comprender


Cuando más se les necesita mas silencio observan. ¿Dónde estas los ulemas, los doctos y las eminencias religiosas? ¿Dónde están los, que en otras circunstancias y en casi todas las circunstancias legitimizan la sangre de los musulmanes en muchos países? ¿Dónde estas los que deben explicar al mundo los conceptos básicos del Islam?: rectitud, piedad, libertad, igualdad, fraternidad, paz, moralidad o comunidad, entre otros. ¿Dónde están los que deben decir al mundo que el Islam no es Daa’esh, ni Al Qaida, ni el odio ni la pólvora? ¿Dónde están los apóstoles que deben explicar la vida y la obra del Profeta Mohammad (SAS)? Finalmente ¿Dónde estaban hasta que este fenómeno terrorista absolutamente extranjero al Islam y esta intolerancia y desprecio a la vida de los inocentes llegara hasta este dramático extremo?

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El Profeta Mohamad (SAS) Mensajero de la misericordia era otra cosa. Su misión se había desarrollado de otra manera. Su Suna (conducta) es intrínsicamente diferente.

Era el ejemplo para toda la humanidad. Era la ilustración para todos. Era la clemencia, la misericordia, el perdón, la tolerancia y una mano tendida fraternal y eternamente.

¿Por qué confunden conceptos y concepciones?

Al comienzo de su sagrada misión, el Profeta Mohammad (SAS) y los pocos que se habían convertido al Islam eran objeto de una implacable persecución física. Se les ponía sobre la arena ardiente del verano, se les cauterizaba, se les encadenaba como esclavos. Muchos murieron, pero nadie renunciaba a su fe después de haberla conocido.

Tanta tortura, tanto dolor, tanta injusticia que el Profeta de la misericordia aconsejo a los creyentes a abandonar su ciudad y refugiarse en el extranjero.

A medida que crecía su número, los creyentes eran objeto de una terrible persecución, unos más que otros por su condición social como, por ejemplo Bilal, un esclavo negro de Abisinia y que fue el almuédano de la primera comunidad islámica, quien al abrazar el Islam fue atado y colocado sobre la arena abrasadora, poniéndole encima enormes piedras.

De esta forma, en el año 615 centenares de musulmanes consiguieron abandonar la Meca, dejando detrás de ellos sus hogares y sus bienes, a menudo incluso a sus familias en busca de un refugio que encontraron en la vecina Abisinia (hoy Etiopia) que era tierra cristiana.

Los que no lograron escapar en el curso de este quinto año de la misión de Muhammad (SAS) siguieron siendo objeto de las más atroces persecuciones sin abandonar nunca su fe islámica, entre ellos el propio Mensajero de Dios (SAS) y sus Compañeros más íntimos como Abu Bakr Assediq, Ali Ben Abi Taleb y otros.

A pesar de la barbarie, de la intolerancia, del odio y de la coacción, el Mensaje siguió su curso pacifica y firmemente. De donde, nada mejor que tomar el ejemplo del Profeta y sus Compañeros, de su cultura de tolerancia, de sus valores humanos, de sus ejemplares conductas y de sus esclarecidas enseñazas universales por haber sido Enviado a todos los mundos.

Pero  tanto en Francia como en muchos otros países occidentales, que, como observa “Yabiladi”: “Al querer crear, cueste lo que cueste, un Islam francés, la Republica por su deserción de las ciudades y zonas sensibles, ha creado un Islam de barrios, un Islam desarraigado, travestido por una incultura urbana salida de los “Ghettos”.

Efectivamente “cuando se deja a los ingenuos servirse de las mezquitas, no se debe sorprender de ver emerger personas con mentalidades perversas”.

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