En medio de un océano de incongruencias
e intolerancias en nombre de extrañas democracias y enigmáticas libertades de
expresión, una voz que cauciona la razón y el sentido común: La del presidente
francés, François Hollande: “Tranquilizar a los franceses, para decirles, instó
hoy (viernes 9-1) a los franceses durante una reunión con los prefectos en el
ministerio francés del interior, que viven en un Estado de derecho y con la
voluntad de estar juntos, rechazando la sobrepuja (la demagogia), las estigmatizaciones
y las caricaturas mas desoladoras y de obrar con vistas que nuestros
conciudadanos puedan estar juntos, en la republica”.
"NO SOY NI “CHARLIE”
NI TERRORISTA. NO CAUCIONO NI CARICATURAS NI ATENTADOS. SOY MUSULMÁN"
Una postura digna de un
estadista. Ahora falta por proponer, el a los ministros europeos del interior y
al secretario para la justicia estadounidense que se van a reunir en Paros el
domingo próximo evitar la geometría variable y llamar al pan, pan y al
terrorismo lo que es. Es decir: examinar, en sus mas mínimos detalles, la
apología al terrorismo de la prensa que ha republicado las caricaturas del
Profeta Mohamed (SAS), los ataques contra los lugares de culto musulmanes en
Francia, los llamamientos al odio y a la intolerancia, bajo todas sus formas de
algunos sectores de la sociedad civil, política e incluso de la prensa en
Francia y las posturas, cuando menos insultantes a los musulmanes franceses y
de todo el mundo. En una palabra: poner en aplicación la reflexión de Hollande
de rechazar “la sobrepuja, la estigmatización y…LAS CARICATURAS”, entre otras
razones, porque las victimas del terrorismo, ya sea, estatal, individual o de
bandas organizadas, ya sea en Afganistán, Pakistán, Siria o Irak son todas
iguales aunque algunos no lo quieran comprender.
El cobarde ataque a la sede de
“Charlie-Hebdo” y los demás, no menos cobardes ataques a lugares de culto
musulmanes y la republicación de las insultantes caricaturas cuando, justamente
no escasean temas ni cuestiones en su mayoría de una acuciante actualidad, como
el paro, la crisis económica, la pobreza en el mundo y hasta en Europa, el
precio del petróleo, las guerras, la intolerancia el oportunismo geopolítico,
las alianzas anti-naturales etc. debe conducir hacia una nueva concepción de la
lucha antiterrorista: la verdadera, la que no tiene en cuenta apetitos económicos
ni políticos ni estratégicos. Debe llevarnos a conocer las razones y las
motivaciones de la creación de tantas y tan variadas bandas terroristas en el
mundo, especialmente en Oriente Medio. ¿Quién las ha creado? ¿Quién las ha
financiado/financia? ¿Quién las utiliza en sus estrategias de expansiones? ¿Y
quién puede prescindir de tan infernal instrumento para realizar sus planes y
proyectos?
Torpeza terrorista, sin haber
tenido que matar ni atacar, “Charlie-Hebdo” estaba al borde de la quiebra…ahora
resulta que todos los que lo están deciden seguir el ejemplo de la “siniestra” promoción
del semanario “mártir”. Estrategia comercial que, por otra parte, se erige como
sinónimo de terrorismo.
Pues si… “no soy Charlie, no
soy terrorista no cauciono ni atentados ni caricaturas. Soy musulmán”. Por ello
creo sincera y profundamente que los atacantes al semanario francés han hecho
infinitamente mas daño al Islam y a los verdaderos musulmanes que el propio
semanario y todos lo semanarios que han publicado las vituperantes caricaturas
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