Terrorismo y medios de comunicación árabes: La otra guerra… la peor



Desde el siniestro advenimiento de Daech y demás bandas terroristas, catalogadas, según los intereses estratégicos de Israel y de Occidente, moderadas o “extremistas” como si fueran latas de sardinas, en los medios de comunicación e incluso en las redes sociales árabes casi… casi no hay tiempo ni espacio para la cultura o para la educación.
 
Más del 75% de la programación informativa (telediarios, diarios hablados, crónicas editoriales, comentarios de la actualidad, programas informativos etc.) se consagra, de una u otra manera exclusivamente al terrorismo, interpretado, difundido y comentado según la cadena de radio o televisión, sus dueños y sus intereses geopolíticos.
La cadena qatari “Al Jazeera” por ejemplo, surgida de la guerra de Afganistán, que al acabar el conflicto encontramos el país ocupado por Estados Unidos. Se fue a Irak, que después de “calmarse” las hostilidades, encontramos el país ocupado por Estados Unidos. Se fue a Sudan, que después del hecho consumado, encontramos al país dividido. Se  fue a la llamada “primavera árabe” (donde sigue consagrándose cuerpo y alma a Siria y contra Siria) que al ser frenada en Siria, nos encontramos con el mundo árabe patas arriba: Ni Túnez (aunque es la excepción que confirma la regla) ni Libia ni Egipto ni Siria se han democratizado como lo pretenden (insinúan) los guerreros (porque para justificar sus sueldos, dejaron de ser periodistas, convirtiéndose en combatientes, simpatizantes y militantes de causas ajenas).
Mismo, casi fotocopia de otras cadenas de televisión árabes, donde la información dejo de ser lo que debía/debe ser…que Dios tenga en Su santo seno.
Hasta la programación infantil o de “ocio” ha sido horriblemente politizada e inmoralmente deformada para responder a los antojos del amo, sus promesas a sus servicios a sus protectores y sus planes de cara al futuro.
Una guerra… informativa ganada (hasta ahora) por el terrorismo y sus promotores.
Mas y peor todavía: La psicología del rumor y del miedo “impuesta” por estas cadenas han hecho que la inmensa mayoría de los Estados árabes consagraran importantísimas parte de sus presupuestos de Estado y de sus leyes de finanzas a la lucha antiterrorista a expensas de sus programas sociales, educativos y culturales.
De esta forma, gracias a esta psicología del miedo y de la exageración la labor de los servicios secretos eclipsa, la actividad cultural, el trabajo de los militares oculta las estrategias educativas y los fondos destinados a la defensa de una “eventual” amenaza priva la acción social en los países árabes de importantes fondos que hubieran podido paliar las actuales situaciones de precariedad, pobreza, exclusión y de opresión.
La verdad es que no me siento feliz orgulloso de estos medios de comunicación árabes. Prefiero la deontología profesional, los principios éticos del periodismo y la estricta profesionalidad en el momento de informar o de querer informar.

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