En una entrevista en l’OBS bajo
el muy significativo titulo “Belén: catolicismo, Islam, una laicidad con dos
velocidades”, el sociólogo e historiógrafo francés Jean Bautérot estima que “El
clima antiIslam provoca un agarrotamiento respecto a demás religiones”.
Para jean Baubérot, autor de “laicidad
falsificada”, un Belén es símbolo religioso que no debe estar expuesto en las
plazas publicas”, como lo estipula la ley de 1905.
“Estamos en una situación en
que la neutralidad religiosa se extiende mas allá de lo que pedía la ley de
1905, responde Bautérot a una pregunta sobre si la retirada de belenes es
conforme a la ley de 1905, y esta laicidad mucho mas agresiva y represiva concierne
al Islam. No se puede, pues pedir un laxismo o una interpretación flexible y
liberal de la ley de 1905 cuando se trata del catolicismo y reclamar algo que
va mas allá de esta ley cuando el caso concierne al Islam”.
Se debía esperar y no tardó en
llegar. Los que han concebido el llamado “Estado islámico” y sus barbaries
apostaban a través de sus atrocidades y la campaña que llevaron a cabo de la
manera más astuta aunque inmoral, sobre este lógico impacto en un occidente que
no esperaba mas que esto.
Pero, más allá de esta
complicidad casi “natural”, el factor determinante en esta conclusión y las que se debe esperar, encuentra en la
pasividad, cuando no complicidad multiforme de los que se autoproclaman como
defensores del Islam, entre los cuales, muchos creen que Daech y sus crímenes no
atentan contra la imagen y los preceptos de la tolerancia en el Islam.
Primera Navidad con Daech en
Irak y Siria y con “potencias” regionales y otras venidas de más allá como
objeto de debate y razón para la polémica.
Aun estamos en el comienzo y,
aunque nadie duda de que el Islam no lo protege nadie, sino su Dios ni nadie
puede derribar, urge la necesidad de aunar los esfuerzos, no para defender a la
religión islámica, que está ética y divinamente defendida, sino para explicar a
los que puedan ser victimas de las amalgamas antimusulmanas de que el Islam es
esto: cultura de tolerancia, convivencia, coexistencia pacifica, solidaridad, clemencia,
misericordia y pluralismo. Es decir: El Islam no es Daech ni sus diseñadotes. “No
hay coacción en el Islam, dice el Corán.
Probablemente mañana cuando
asistamos a la separación del credo de extrañas miras geopolíticas y
expansionistas, podríamos dar la acolada a todos y a cada uno y volver a
comenzar sin golpes bajos ni estrategias de destrucción o planes para
desacreditar al Islam y a los musulmanes.
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