No. Israel no es ni nunca fue como
la pintaron y siguen pintando algunos. Ni es oasis democrático ni es la excepción
medioriental. Israel es lo que había sido siempre…incluso antes de que el siniestro
Lord británico Belfor
la incrustara en esta parte del mundo después de usurpar
el territorio de otros y desterrar a sus habitantes, lo que, durante lustros se
ha interpretado de mil maneras…. Al final, era, como fue siempre y como será siempre,
la ley del más fuerte.
Sin embargo la paz es realista
y realizable. La paz esta allí. Al alcance de la mano. Solo cabe mirar al lado,
responder a las manos tendidas y sobre todo no creer (confiando en los demás)
que se puede nadar contracorriente.
La paz hoy. La paz ahora antes
de que fuera tarde. La paz hoy y mañana. La paz siempre. La gente se ha cansado
de la guerra, de los inagotables problemas y de la arrogancia y los sueños perversos
de Israel y de sus dirigentes.
Oriente Medio es y fue siempre
así: unos que emergen, otros que desaparecen.
Pero poco a poco, los
dirigentes israelíes, particularmente Netanyahou hacen el destape, exponiendo
lo que se ha tramado entre muchos, de distinta manera y de distante forma a lo
que pretenden, a la caída de su máscara y el antifaz como ocurre actualmente
con un primer ministro que, para conservar el poder, al cesar a dos ministros “centristas”
favorece descaradamente a la derecha y ala extrema derecha dentro de su coalición,
conduciendo al país a elecciones anticipadas.
Benyamin Netanyahou ha convulsionado
todo el prefabricado sistema político israelí.
Como Ami Dada y Bokassa, el
premier israelí sabe pertinentemente que, en las actuales circunstancias y en
espera de un vendaval todavía más devastador, no hay ningún candidato para
remplazarlo a pesar de todos los pesares.
Israel es así y así fue
siempre. Lo que pasa es que los occidentales no tienen ojos para verlo ni para
escucharlo y menos aun para condenarlo.
El hombre ha elegido el
momento más oportuno para él para convocar un escrutinio inútil y que, de no
intervenir sus proveedores de fondo (especialmente Estados Unidos, acarrearía
desastrosas consecuencias para lo que queda de Israel.
Todo, con la autosugestión (u obsesión)
de “conservar” una supremacía y una superioridad arrugadas y arrojadas en el baúl
de los olvidos por más de 40 años de derrotas militares incluso ante el modesto
Hamas.
Sin la arrogancia y los
constantes errores de apreciación y de concepción
geopolíticas, Turquía y sus gobernantes hubieran remplazado hace tiempo a
Israel en tanto que gendarme de la región.
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