Marruecos
acaba de instaurar instrumentos para la ratificación del protocolo facultativo
a la Convención
contra la tortura y otras penas o tratamientos crueles e inhumanos o
degradantes (es la apelación completa).
Entre
estas medidas figura a titulo de ejemplo la puesta en pie de un Mecanismo
nacional de prevención de la tortura (MNP) lo que, por otra parte significa claramente
que ninguna marcha atrás será, desde ahora en adelante, posible.
No pocos,
no obstante, reprochan a Marruecos su lentitud en materia de prohibición de la
tortura y tienen razón aunque los poderes públicos afirman, a menudo, que “se anda
lentamente y con pasos medidos en este delicado sendero que es la proscripción
total, definitiva e irreversible”.
Sin
embargo, los expertos en la materia afirman que el paso dado, esta semana por
Marruecos es crucial porque le compromete en tanto que estado y le compromete
para con la comunidad internacional. Algo muy importante en estos tiempos en
que todo falta… todo, menos los donantes de lecciones y de… puntuaciones aunque
su policía mataran a sangre fría a gente de otro color.
De este
modo digámoslo de nuevo: Marruecos toma grandes decisiones, pero poco después
se muestra vacilante respecto a la vía que se debe seguir.
En efecto,
en Marruecos, como en cualquier otra nación del mundo que ha tenido un pasado
no, precisamente, halagüeño en la tortura, los malos tratos y el irrespeto de
la dignidad humana, es difícil franquear el paso y proscribir para siempre la
tortura sin, “provocar” peligrosamente a descontentos.
De modo
que, independientemente de la buena voluntad de muchos, la pregunta o las
preguntas, hoy por hoy al respecto, como las plantean “PanoraPost”, pueden ser,
por ejemplo: ¿Cómo sancionar a los policías nostálgicos de la era remota sin
desmoralizar a los demás? ¿Cómo definir la tortura? O ¿Dónde comienzan los
malos tratamientos y donde se detienen los derechos elementales? O… ¿La tortura
es legítima para/en algunos casos y a qué nivel?
Luego ¿ De
quién debe depender el MNP? En el Parlamento, el Ministro de Justicia y de las
Libertades, Mostafa Ramid ha evocado la idea de que el Mecanismo pueda depender
del Consejo nacional de derechos humanos al respecto.
La ecuación
es delicada e incumbe al estado (marroquí) resolverla lo antes posible. Se ha comprometido,
convirtiéndose en un foco de atracción aquí y más allá.
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