Estados Unidos : Muertes en... blanco y negro



 

Otro americano de color matado por la policía en Estado Unidos. Otro error, disfrazado de autodefensa. Otra prueba de los “plenos” derechos cívicos de “todos los americanos e incluso de los no-americanos.

La dificultad de ser americano no blanco.
 Le 3 décembre 2014, à Los Angeles, des manifestants défilent après l'annonce de la non inculpation du policier impliqué dans la mort d'Eric Garner. Sur le panneau : "Arrêtez de nous tuer" - AFP/David McNew/Getty Images Norht America
Después de Michael Brown en el Ferguson (Missouri), Eric Garner en y Nueva York, la ciudad de Phonix en Arizona es objeto de otro escándalo de la policía: un hombre de color de 34 anos ha sido matado por otro policía blanco.

Según el informe de la policía de Phonix, Rumain Brisbon, de 34 años estaba sospechoso de vender drogas. Le mataron en el momento de su arresto cuando, según  la policía, que cree que estaba armado, trataba de escapar.

Pretextos (de la policía) allí en Estados Unidos y en todo el mundo nunca faltan. Incongruencia tampoco.
La muerte de Arizona interviene en un momento en que Estados Unidos y con ella, los amantes de la paz y de la justicia en el mundo están traumatizados por tantas muertes de desarmados (indefensos) en tan pocos días, con la misma temática y por los mismos agentes de policía.
Según las estadísticas oficiales americanas, 461 homicidios fueron cometidos por la policía americana en el curso del 2013. Una cifra que no corresponde a las verdaderas cifras, estima el cronista Eugene Robinson que denuncia el uso de la fuerza letal por los policías y la falta de transparencia de las fuerzas del orden.
No obstante y es lo grave, el problema no se limita a los “errores” o “meteduras de pata” o “tendencias racistas” de los que disparan contra los que no tienen su color, sino de la justicia que, una y otra vez absuelve de todas las acusaciones a los que matan.
En otros países, menos “democráticos” y más subdesarrollados se hace mejor y se juzga más equitativamente.
El fenómeno no puede ser ni fortuito ni gratuito y debe imperativamente enmarcarse en otra de estas “estrategias” tan misteriosas que nadie nunca logra descifrar.
De seguir extendiéndose como se extiende ahora como una mancha de aceite estas matanzas podrían desembocar en una situación cuyas dimensiones difícilmente se pueden determinar y menos aun controlar.
Las actuales manifestaciones de hoy no son mas que una “pacífica” advertencia a lo que puede suceder mañana porque el gran problema ahora no es lo que ha ocurrido en Ferguson en Nueva York o en Arizona, sino lo que pueda pasar en otros estados americanos.

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