« Comparaison n’est pas raison » (comparación no es razón). Célebre frase francesa encontrada en la correspondencia de Flaubert del 27 de marzo de 1853. Pero, el que no duda no sabe cosa alguna.
Hoy, 9 de noviembre del 2014, Berlín
celebra el 25 Aniversario de la caída de su muro y su reunificación.
Mientras que, ¡Santo Dios! Qué
lejos esta aquél 17 de diciembre del 2010 cuando un joven vendedor ambulante tunecino,
para protestar contra la incautación de su mercancía por la policía tunecina se
había inmolado en Bouzid, provocando una ola de protestas en todo el país y
marcado el comienzo lo que se ha llamado “primavera árabe”.
¡Qué lejos está!
Y es que los fenómenos sociales
son lo que son los sismos en geología y sus réplicas, las victorias
electorales. Algunas de las cuales, como en Libia, adquieren el carácter de un tsunami.
Menos de 4 años y ya desde Túnez
hasta Egipto, pasando por Libia y Siria hay menos euforia, menos optimismo y
sobre todo menos esperanza de que vuelva otra estación de año a perturbar la
vida cotidiana de los árabes. Solo han sobrevivido las legalidades democráticas…
las que no aprovecharon la prefabricada euforia popular, sino pasaron por las
urnas como es el caso del PJD en Marruecos o su homólogo en Turquía aunque este
último se ha extraviado mortalmente de la legalidad que los turcos le acordaron
en las urnas.
Las cosas lo que son: Israel
ni obtuvo una tregua eterna y una supremacía y superioridad como se había
planeado, ni Oriente Medio ha cambiado ni parece que vaya a cambiar de fisonomía
ni los árabes están, como se planeaba de rodillas.
Algunos, eso si, para agradar
a su protector americano, estimaron conveniente tejer un comienzo de discretos
y complejos vínculos con la entidad sionista, que rápidamente se disiparon bajo
la amenaza de tensiones sociales de la abrumadora mayoría de sus pueblos. Hasta
Qatar, el pequeño y riquísimo emirato, primer inversionista en el Reino Unido,
en Francia y último en todos los países árabes, pese a que nunca faltan en los
dos citados países europeos quien lo acusa de “protector potencial del
terrorismo”, se ha dado cuenta de que el futuro no es, no puede ser Israel ni
todas las primaveras árabes.
Oriente Medio en vísperas de
grandes y profundos cambios. Estados Unidos esta ajustando sus manillas con una
realpolitik y un realismo geopolítico, únicos inherentes de, sino de
garantizar, por lo menos de proteger sus intereses a cambio de menos
injerencia, menos conspiraciones menos Daeches y menos terrorismo de todo tipo.
El sismo y sus réplicas. “revoluciones”
y sus victorias electorales. Todo pasa, todo pasara, quedándose la verdad y la
legitimidad popular, lejos de circunstancias atenuantes o de intoxicaciones
forasteras.
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