El Jefe de « Daech » integra la clasificación de « Forbes”: Apología y enaltecimiento del terrorismo




En un alarde de desafio a los ingenuos que creiamos en las intenciones,   proclamadas, a bombo y platillo, por Washington de combatir al terrorismo de "Daech" en Irak y en Siria, el jefe autoproclamado del llamado « Estado islámico », Abou Bakr Al-Bagdadi aparece, por primera vez en la clasificación  anual de las personalidades más fuertes de la revista estadounidense “Forbes” que, dicho sea de paso, corona, por segundo año consecutivo, al presiden te Vladimir Poutine, antes de su homologo americano Barack Obama.
 
La coalición contra”Daech” estrena etapa: marketing terrorista.
Bagdadi que se había proclamado en junio califa de los musulmanes en el mundo, tomando desde el 2010 la dirección de los “yihadistas” del EI que controla actualmente (contra toda lógica civil y militar) amplias partes de los territorios de Irak y Siria, llega, de este modo, en la 54 posición de la clasificación.
A ello, en una operación de marketing terrorista ha contribuido,  probablemente la oferta por los Estados Unidos de 10 millones de dólares por su captura.
¿Quién lo iba a creer? ¿Quién lo cree? Con las posibilidades y los medios de detección en los puntos más in imaginarios del planeta como los montes de Tora Boura en Afganistán,, el aparato militar y científico americano no logra detectar a un personaje como el autoproclamado califa, viviendo en una ciudad abierta como Maussel (como lo deja pensar el marco y la mezquita donde suele presidir la oración solemne del viernes y cuyas fotografías recorren el mundo, gracias a la estrategia de comunicación de la banda del EI, conciente y convencida de su inmunidad e impunidad y de la protección de sus patrocinadores).
Con el “gesto” de “Forbes” hacia el jefe supremo de los terroristas del EI, la lucha antiterrorista toma una dimensión inversa con el marketing y la promoción de la imagen de quien se pretende combatir cuando en realidad se “mima”, se protege y se enarbola como amenaza contra los sumisos al orden de Estados Unidos y los que giran en su órbita.
De haberlo hecho una revista árabe, hubiese sido una “apología del terrorismo”. Y lo es, que lo haga quien lo haga. Solo que los objetivos, los intereses y las finalidades son distintos y distantes.

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