De Abbottabad (Pakistán) a Basra (Irak): Ni distintas ni distantes



Amenazado de muerte por los « yihadistas », según él, y amonestado por su jerarquía, el antiguo soldado americano, Robert O’Neill  debe hacer frente a disparos cruzados después de revelar el jueves pasado en el Washington  Post haber matado, el 2 de mayo del 2011 al ex jefe de Al Qaida,  Oussama Ben Ladin en una incursión heli portada en Abbottabad ( Pakistán).
 Robert O'Neill est l'homme qui a tué Ben Laden le 2 mai 2011 au Pakistan, Capture d'écran
Al decidir salir del anonimato, este ex soldado de la élite de la Navy Seals, de 38 años vuelve a plantear, en todas sus dimensiones, las semejanzas y las similitudes entre la operación de Abbottabad y la que, muchos se preguntan por qué no se ha contemplado ni parece contemplarse: contra el autoproclamado califa del llamado “Estado islámico” en algún punto de la geografía Irakí, Abu Bakr Al Bagdadi.
En términos de crímenes y de la gravedad de estos crímenes, el jefe del “EI” supera de lejos al Qaida y su ex jefe.
Así las cosas, la inmensa mayoría de los irakíes, sirios y con ellos árabes ponen en tela de juicio las verdaderas razones y objetivos de la actual coalición anti-Daech y sus infructuosas incursiones contra las milicias de Al Bagdadi.
En estados Unidos, las revelaciones del soldado O’Neill son objeto de una c ruda polémica en el seno del ejército. Los Navy Seals deben, en principio, conservar el secreto más estricto sobre sus misiones y la misión de Abbottabad era de las más complicadas, pero ha realizado su finalidad.
De las dos cosas, una: o bien Estados Unidos y sus medios civiles y militares son incapaces de localizar a alguien como El Bagdadi en un determinado, delimitado y minuciosamente trazado territorio: Irak, lo que seria de un a gravedad extrema para la fuerza de disuasión de Estados Un idos y de Occidente en general, o bien “alguien” lo protege de los “indiscretos”, de donde no se ha permitido la participación en la coalición anti-Daech ni de Siria ni de Irán ni de nadie que no forma parte del club creador y patrocinador de las situaciones en Siria e Irak y sus respectivos grupos terroristas.
La historia militar estadounidense, el poderío de sus servicios de inteligencia y su palmarés en las diferentes guerras así como los centenares de terroristas en el Guantánamo, localizados de manera que flirtea con lo imposible y el recuerdo de un Saddam Hussein, y su aparente “incapacidad” de localizar actualmente al Bagdadi, aconsejan a dudar en cuanto a las verdaderas intenciones de Estados Unidos para con Daech y demás grupos terroristas en Siria y en Irak.



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