Atacan y destruyen un convoy militar con la élite de Daech: El precio de la indecencia terrorista




Lo llevamos diciendo desde hace días: si el jefe del llamado “Estado islámico” no ha sido aun localizado en lo que llevamos de misión de la coalición internacional en Irak, será porque “alguien” no desea localizarlo.
 


Ahora parece que el expediente nuclear iraní y las negociaciones al respecto dependen orgánicamente de las posiciones políticas de sus actores. De modo que, coincidiendo con una nueva ronda de conversaciones entre UE, EEUU e Irán en Masqat (capital del Sultanato de Omán) aviones de la coalición internacional atacaron, destruyeron el convoy militar de Daech y, según fuentes concordantes, mataron a los que se encontraban en él, entre ellos su jefe: Al bagdadi.
  La información ha sido confirmada por “fuentes tribales, próximas al llamado “Estado islámico” pero, precisando que entre estos dirigentes de Daech « no se encontraba el autoproclamado califa, Abu Bakr Al Bagdadi ».
Reunidos cerca de Mossoul en Irak, dirigentes de la organización terrorista Daech fueron blancos el viernes por la noche de una incursión aérea de la coalición  internacional. El Mando americano para oriente Medio y Asia central (CENTCOM) precisaba ayer en un comunicado “no poder confirmar si el jefe del llamado “EI” estaba presente en dicha reunión”. Citando fuentes tribales, la televisión saudita Al-Arabia afirmaba anoche que “habrá resultado gravemente herido”.
De hecho estas operaciones militares “han destruido un convoy formado por 10 camiones armados del “EI””.
El Mando americano afirma al respecto no tener “más informaciones a aportar respecto a estas incursiones”. Pero, a todas luces, con la mínima intención de acabar realmente con esta lacra “se podría, como se ha hecho ahora, según el Mando americano a “reducir considerablemente la libertad, cada vez mas comprometida del grupo para maniobrar, comunicar y mandar”.
Con o sin imperativos geopolíticos y estratégicos regionales, el fenómeno terrorista esta alcanzando, desde hace meses, una dimensión nunca calculada por sus promotores occidentales, pudiendo, al fin y al cabo, quemar a todo el mundo… todo, menos a las dianas iniciales: Irak, Siria, en parte Líbano e Irán.
Se trata de la urgente necesidad de revisar, en nombre de todos y sobre todo en el propio, las prioridades geopolíticas en una región en que ni la llamada “Primavera árabe” ni Daech ni las presuntas amenazas de Irán o de otra fuente han podido realizar sus objetivos a no ser la obligada, sustanciosa y muy lucrativa venta de armas a muchos ingenuos.

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