Sahara Occidental marroquí /ONU Tiempo de reflexión




El próximo día 27 las miradas van a converger hacia Naciones Unidas, donde el expediente del Sahara Occidental marroquí será objeto de otro debate, que el propio secretario general Ban Ki Moon calificaba en su último informe de crucial.
¿Crucial? ¿Qué reunión en la ONU o en otros foros continentales o internacionales, desde hace 39 años, no ha sido calificada, antes de celebrarse, de crucial, cuando no de decisiva?
En su habitual alucinación (un ejercicio destinado a tranquilizar a miles de personas, traídas de Mauritania, de Mali del Níger… vegetando en Tinduf pero, desde hace años en una peligrosa ebullición) los dirigentes argelinos a través de su prensa afirman esperar impacientemente el discurso del rey Mohamed VI ante el parlamento marroquí que se reunirá, como lo estipula la Constitución marroquí, el próximo día 10.
¿Pero, santo Dios, qué espera esta gente? ¿No ha visto que la gira del enviado personal del secretario general de la ONU, el americano Christopher Ross ha sido aplazada más de una vez, que en lo que llevamos del 2014 y con seguridad en lo que queda de él no ha efectuado/no efectuará ningún periplo por la región.
¿No ha visto que, en su voluntad de encontrar soluciones, Marruecos ha presentado y fue el único en hacerlo, iniciativas, algunas de las cuales dolorosas?
¿No les basta tanta flexibilidad, tanta voluntad de buscar soluciones y debido a su constante preocupación por sus hijos en Tinduf, tanta disponibilidad a hacerlo ?
Sí. Es verdad que en los discursos reales de las grandes ocasiones siempre ha figurado la cuestión del Sahara, porque es un problema y la comunión entre el soberano y su pueblo exige una comunicación al respecto. Los discursos reales son los marcos y las ocasiones para ello.
No obstante, todo el mundo sabe que Marruecos esta y estuvo siempre dispuesto y un poco más a encontrar las soluciones más equitativas y más lógicas, acordes al derecho internacional y a su inalienable derecho sobre lo que le pertenece histórica, geográfica y étnicamente.
En Marruecos, contrariamente al “presidente” vitalicio del Polisario y sus padrinos argelinos, que en vez de buscar una solución al problema tratan con todas sus fuerzas de encontrar otro problema a la solución, pensamos constantemente en nuestro hermanos en los campamentos de Tinduf y en el día en que vuelvan a vivir en vez de existir como lo hacen ahora.
39 años… a excepción de Argelia y sus instancias militares que se “forraron” gracias a las ayudas humanitarias, ni Marruecos, ni los marroquies ni sus hermanos en Tinduf benefician de la actual situación.
Y lo que es peor y que en Tinduf se debe conocer: ¿Cuánto puede durar este drama?
Años, quizás incluso siglos… cuando la solución está al alcance de nuestras manos.
Ban Ki Moon se había pronunciado por la revisión del proceso de negociaciones entre Marruecos y el Polisario… “si el actual bloqueo persiste”. Pero, a pocos días de la fecha anunciada, tanto el diplomático sur-coreano como los soñadores  (o manipuladores) argelinos ven claramente que no se vislumbra ningún acuerdo al respecto y por lo tanto ninguna posibilidad de contemplar una revisión de la metodología de negociación entre ambos.
De hecho después de 40 años, todo el mundo, especialmente los cinco del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas van cobrando conciencia de que lo que debe cambiar (o revisar) no es el modo de  negociar, sino la mentalidad de los dirigentes argelinos y de sus domésticos polisaristas.
Esta será la solución… la buena,  en la que no habrá ni vencedores ni vencidos o mejor dicho vencerán Argelia y Marruecos y sobre todo, las poblaciones de los campamentos porque recobrarán su verdadera identidad marroquí, su dignidad y su calidad de seres  libres y perderá la impostura, las mira expansionistas y falsas autosugestiones de liderazgos regionales.










Comentarios