Sahara Occidental marroquí: Los verdes españoles por una solución política negociada en la que « no habrá ni vencedor ni vencido » ¡Por fin…! El sentido común comienza a prevalecer
En una recomendación adoptada al termino de malos trabajos de su 13 Congreso, celebrado el pasado fin de semana en Gandia, en la Comunidad valenciana, el Partido de los Verdes en España ha abogado por una solución pacifica y consensual a la cuestión del Sahara, “que tome en cuenta los intereses de los ciudadanos”.
Un buen paso en el buen sentido.
En Marruecos, los que hablamos el español y conocemos a España, sus imperativos políticos y sus difíciles equilibrios cuando se trata de la integridad territorial de otros (Marruecos) y a los españoles y a la presión mediática de los medios pro-separatistas en otros países (Marruecos) llevamos lustros explicándolo en español: el problema del Sahara Occidental marroquí no es como lo presenta en España o en América Latina el Polisario y su padrino argelino. Lo que llaman “pueblo saharaui” se encuentra, según estadísticas oficiosas de Naciones Unidas (porque Argelia nunca ha permitido/nunca permitirá ni a la ONU ni a nadie “inmiscuirse” en sus asuntos internos y los campamentos de Tinduf lo son para ella), en un 75 hasta 80% viviendo y ejerciendo sus derechos y deberes constitucionales en su Marruecos plural.
El Partido de los verdes españoles
toma, de esta manera, una posición que responde a la moral política y a la valentía
intelectual en un asunto en que, por tanto apretar el nudo, comienza a parecer
imposible de deshacerlo.
De tal modo que, hasta ahora,
es de los pocos en España que pueden contribuir a encontrar una solución al
problema y no un problema a la solución existente.
Tanto es así que todas las
fuerzas políticas españolas o su inmensa mayoría nunca tomaron la molestia o el
suficiente suspiro de valentía moral y política para decirles a los españoles (
y de ser posible a la engañada población de los campamentos) que la truncada interpretación
argelina de la resolución 1514 es una cosa, la realidad es, diametralmente
distinta, que el Sahara ha sido, hasta ahora, tratado por el Consejo de Seguridad
bajo el Capitulo VI de la carta de naciones Unidas en el marco del arreglo
pacifico de los diferendos y no como cuestión de descolonización como alega
Argelia y repite detrás de ella el Frente Polisario y su “presidente” vitalicio.
Así las cosas, la mayoría de
las fuerzas políticas españolas, especialmente las de colores izquierdista o
separatista tienen su gran parte de responsabilidad en la no resolución de este
problema del Sahara. Que en vez de obrar con vistas a acercar posiciones y
reconciliar a hermanos han hecho todo para alejar estas posiciones y todo para enfrentar
y desavenir a los hermanos que catalogan de beligerantes, contribuyendo con sus
desafíos a Marruecos y sus peregrinos sueños de mancillar su imagen con
problemas de derechos humanos, a eternizar el drama de los que pretenden “apoyar”
o caucionar.
La solución debe ser, como
aboga el Partido de los Verdes, una solución justa, equitativa y duradera en la
que no debe “haber ni vencedor ni vencido”. Y en esta óptica no puede
caber ninguna iniciativa susceptible de
mermar las posibles existentes de solución y de incrementar la enemistad y las
falsas ilusiones de que puedan presionar a Marruecos con actos y acciones
peregrinas.
De donde la “nueva” posición de
los verdes puede constituir un verdadero punto de inflexión en la función de la
tragedia de los sahrauies en los campamentos de Tinduf (en Argelia) y en los
votos y anhelos de un reencuentro de los sahrauies en las provincias del sur de
Marruecos.
La ausencia de una buena comunicación
de Marruecos en España y las ininterrumpidas ofensivas informativas argelinas
en el país vecino han acabado por alterar total y mortalmente las coordenadas
de la ecuación, como si a nadie en España le importan 39 anos de sufrimiento de
una población en los campamentos de Tinduf (en Argelia) , rehén de
consideraciones exclusivamente geopolíticas cuando las soluciones y alternativas
propuestas por Marruecos y solo por él son sistemáticamente rechazadas antes de
examinarse, no por el Polisario por tener un tutor que le prohíbe hacerlo, sino
por el propio tutor argelino.
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