Por iniciativa de Marruecos, el 27 periodo de sesiones
del Consejo de derechos humanos de Naciones Unidas adopto ayer (martes) una resolución
relativa a la seguridad de los periodistas en el mundo.
Aprobada por unanimidad, según “Le360”, la resolución marroquí
“condena en términos firmes todos los ataques y todos los actos de violencia
dirigidos contra los periodistas, como la tortura, las ejecuciones
extrajudiciales, las desapariciones forzadas y las detenciones arbitrarias”.
En materia de seguridad y de prevención, la resolución
del organismo mundial insta a “la puesta en pie de un mecanismo de alerta
precoz y de rapsoda respuesta” que permita a los periodistas, en caso de
amenazas “ponerse en contacto inmediatamente con las autoridades”.
La impunidad contra los autores de amenazas ha sido
asimismo tomada en consideración por el proyecto que lanza un llamamiento a los
Estados a “tomar las medidas tales como la designación de un procurador
especializado, de unidades de investigación especiales y de formar magistrados
sobre las cuestiones vinculadas a la seguridad de los periodistas”.
Sin género alguno de dudas, se trata de una pertinente
iniciativa de Marruecos en un momento en que se confunde libertad de expresión y
difamación e incluso entre periodistas y plumeros a sueldo de los demás.
Falta ahora mostrar que predicar no es diferente de dar
el…ejemplo.
Y esta puede ser una buena ocasión para que la prensa en
Marruecos, objeto de eternas controversias y de estériles polémicas entre los
concernidos y sobre todo los no concernidos, aproveche esta valiente iniciativa
para aplicarla debidamente en el país y, de ser posible, “exportarla” a países
vecinos, porque sin una prensa debidamente libre y conciente de sus derechos y
deberes, difícilmente se puede hablar de libertad o de derechos humanos.
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