RELIGIOSIDAD E INNOVACIÓN CIENTĺFICA : Cuando la investigación científica está al servicio de la intoxicación y la demagogia
El estudio ha
“demostrado” que en Portugal, Irán y Marruecos, “la religiosidad sofoca la
innovación científica”.
Se olvidaron o
han tenido instrucciones de no citar al “Estado islámico” en Irak.
En Israel, no…a
pesar de que en materia de ortodoxia religiosa, se ha anticipado al “Estado islámico”
de Abu Bakr Al Bagdadí al exigir su primer ministro Benyamin Netanyahu, públicamente
a los palestinos reconocer a Israel en tanto que “Estado judío” y pese a que Irán
con su elevadísimo grado de religiosidad y gracias exclusivamente a él, ha dejado,
en lo que concierne al avance en ciencias y tecnologías, muy detrás a Israel del
Sr. Bénabou y a la mayoría de los países occidentales donde “la religiosidad no
asfixia la innovación científica”.
Y Marruecos,
donde sin “la religiosidad… musulmana” se quedaría sin identidad propia, sin
autenticidad que hace su razón de ser y su originalidad base de su manera de
actuar.
¿Por qué?
Sencilla y
racionalmente porque de no haber seguido los “valores” occidentales, su
“democracia… selectiva” y sus “libertades ‘Pret a porter’” y de haberse
recordado de su legendario pasado, pletórico de religiosidad y de ciencia, en
el que figuraba entre el pelotón de los países más avanzados así como el de la nación
islámica cuando la religión musulmana era la vía y el camino.
¿De qué manera puede
sofocar una religión, como el Islam, cuyo Libro Sagrado dice explícitamente: “ ¿Podrán,
acaso, equipararse los sapientes con los ignorantes? ¿Son iguales los que saben
y los que no saben? Solo los sensatos lo meditan” (39.9), la innovación científica
¿Cómo puede
asfixiar la innovación científica el ejercicio de una religión cuyo Profeta Muhammad
(SAS) decía: “Los beneficios de la ciencia son superiores a los beneficios de
la devoción” O: “Bebe de la sabiduría sin importar el recipiente que la
contenga”. O: “Hacer la ciencia accesible” a todos es alentar a cada uno a
instruirse”. O: “los beneficios de la ciencia son superiores a los beneficios
de la devoción”.
Pero, bastaría
ver el origen y la “religiosidad” del redactor jefe del estudio: Roland Bénabou
y los criterios en los que se ha basado: democracia, las libertades (por poco
citan la no-pertenencia a la OTAN) y el desarrollo económico, según una parcial
opción an glo-sionista.
Países con
elevadas “tasas de religiosidad” como Pakistán o incluso Irán”, el primero (por
razones obvias) no ha sido citado en este “estudio” y el segundo (por evidentes
razones políticas) si mientras que Portugal ha sido introducida para, única y
exclusivamente confirmar la regla.
Los autores del
estudio han coincidido, en primer lugar, en el hecho de que no es fácil
precisar de manera empírica la relación entre los dos grados, debido a que uno
y otro, dependen de otros factores como la democracia, las libertades y el
desarrollo económico.
De tal modo que,
para dar crédito a su teoría, decidieron, “analizar”, en los países objeto de
sus “investigaciones”, las tasas de religiosidad, basándose en los datos del
“The Wolrd Values Survey” (proyecto internacional de investigación sobre la
evolución de los valores y creencias en el mundo, llevado a cabo por una red
internacional de investigadores en ciencias sociales, presidida por Ronald
Inglehart y cuya alergia al Islam y a los musulmanes es de notoriedad pública).
Por otra parte,
la tasa de innovación científica ha sido medida con la ayuda de un instrumento
más simplista: el número de patentes científicos y técnicos por habitante.
Los datos sobre
esta tasa procedían de las estadísticas de la Organización mundial de la
propiedad intelectual (OMPI).
Todo…
absolutamente todo minuciosamente elegido y establecido.
Los resultados
de este estudio han demostrado, según sus autores, una incidencia reciproca
negativa, entre la tasa de religiosidad y la tasa de innovación científica.
De esta forma,
el estudio llega a la “conclusión de que “la religiosidad desarrollada en las
sociedades asfixia considerablemente la innovación científica, pero al mismo
tiempo, la predominancia del pensamiento racional que privilegia la ciencia,
contribuye a debilitar la religiosidad”.
El estudio ni
cita ejemplos ni determina parámetros porque ni existen ejemplos ni pueden
inventar parámetros que determinar.
Otra forma de
la estrategia para luchar contra los verdaderos valores del Islam cuyo Profeta
(SAS) dijo: “En el Día del Juicio, será pesada la tinta de los sabios y la
sangre de los mártires. No habrá ninguna diferencia entre ellas”.
¿Qué religión habida
y por haber privilegia tan sublimemente la innovación que el Islam y su Profeta
(SAS)?
Pero Míster
Rolando Bénabou y su equipo tenían la mirada y la intención en otra parte por
lo que han consultado a “The Wolrd Values Survey”, a la OMPI y vaya Usted a
saber qué más, sin tomarse la, para ellos, inaceptable molestia de asomarse un
poco a la religión musulmana y sus preceptos para percatarse que en ningún país
realmente musulmán, la religiosidad puede asfixiar la innovación científica.
“Buscad la sabiduría
de la cuna a la tumba”, dijo el Profeta del Islam ¿Asfixia esto la innovación científica?
No. No puede sofocar la innovación científica una religión
que preconiza que “los dos bienes más deseables son la ciencia y la caridad y
las dos cosas más detestables son la ignorancia y el egoísmo”… como el de los autores
de este estudio.
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