Hoy (martes) termina en
Washington la Cumbre Estados
Unidos/África comenzada el pasado dia 4 y a la que concurren unos 50 primeros mandatarios del continente
africano o sus representantes y que podría ser solo un cónclave sin verdaderos
impactos.
Para sacar al continente
africano del bache del subdesarrollo y la pobreza, se debe poner las manos en
el bolsillo y, habida cuenta de los retos y los objetivos de la Cumbre de Washington, este no
parece el caso.
Muchos de ellos no ignoran que
Obama ha hecho infinitamente menos que su predecesor (G. Bush) a pesar de todo
lo que se le puede reprochar, por África y su desarrollo. Bastaría recordar el AGOA
(African Growth and Opportunity Act), un sistema, derivado de una ley americana
que permite a las empresas de 39 países africanos exportar hacia Estados Unidos
son pagar las tasas o la puesta en pie del MCC (Millenium Chalenge Corporation),
un fondo de desarrollo bilateral anunciado por la administración Bush en el
2002 y aplicado en el 2004.
Algunos participantes africanos
se han atrevido a subrayarlo (implícitamente) en sus intervenciones: “África
necesita más acuciantemente instituciones que hombres fuertes y Obama haría más
y mejor si optara por la ayuda al desarrollo de los países africanos que ir
pronunciando, a diestro y siniestro discursos de buenas intenciones”.
Buenas intenciones e, como lo
denunciara la prensa de Burkina Fasso, importancia y preferencia a los países
portadores de recursos mineros, especialmente petróleo.
El resto de los presentes en
la capital federal americana en esta Cumbre es accesorio, formando parte del
decorado.
A esta altura nadie ignora que
Estados Unidos están remplazando sus recursos tradicionales de abastecimiento
en petróleo por el Golfo de Guinea (Nigeria, Angola, Guinea Ecuatorial, Gabón y
Sao-Tomé- y- Príncipe.
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