Sentir mariposas en el estomago
Y decir que esto es obra de un mago.
Mientras
te preguntas…
¿A esta magia que le hago?
Se te quita el apetito,
Solo quieres un besito,
Y que dure un
infinito,
Porque el amor es así de bonito.
Pero me hago el duro y me escondo.
Cobarde,
Si lo dejas pasar,
Vas a tocar fondo.
Te darás cuenta que el pozo,
Es muy hondo,
Y el mundo que veías en forma de corazón…
Vuelve a ser redondo.
Te empiezan a brillar de manera especial los ojos,
Como cuando las embarazadas tienen antojos.
Pero tú quieres
regalar rosas,
Pero las entregas como manojos.
El miedo a entregarte,
Te obliga a ponerte un cerrojo.
De mi alma no tienes desalojo.
Porque late por ti un corazón rojo.
Crees que podrás encontrar mi miel en otra parte,
Y solo encuentras un enjambre.
Te proteges de mí tras un alambre,
Pero cuando yo aparezco
Tus latidos suenan como un calambre.
Esconderte del amor te empieza en mayo,
Y se te quita en octubre,
Lo que me preocupa en verdad ahora
Es la podredumbre.
En deuda con la vida,
Como de costumbre.
Y si en este trayecto me acompañases,
Nos sentiríamos en la cumbre.
Porque lo que realmente deseo,
Es que el Naur de Dios,
en este mes de Ramadán,
me alumbre.
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