En un decreto real marroquí: Los imames y predicadores marroquíes deben abstenerse a toda actividad política o sindical
A pesar de enmarcarse en una lógica iniciada desde el 2003, se trata de una
decisión de una importancia capital para Marruecos. Algo así, para los
observadores en Rabat, como una respuesta a lo que esta pasando, desde hace años,
en el mundo, particularmente en algunos países de oriente Medio.
Un decreto real prohíbe a los imames toda actividad política. O lo que es
igual: monopolio de la gestión del campo religioso por Amir Al Muminin o Príncipe
de los creyentes (que es el rey Mohamed VI).
En efecto, un decreto real reglamenta la actividad de los imames y
predicadores en Marruecos, prohibiéndoles toda actividad o toma de posición política
o sindical.
Una decisión que, para muchos, zanja espectacularmente las actuales prácticas
en muchos países musulmanes, que hasta ahora ninguno de ellos se ha mostrado
capaz de tomar la buena y pertinente decisión, desembocándose la situación, en
algunos países, como Siria, Irak o en parte Egipto, Libia, Líbano etc, en un
drama y en una anarquía general y generalizada.
El nuevo Dahir (decreto real) que reglamenta la actividad de los
predicadores religioso ha sido publicado en el Boletín Oficial del Reino el
pasado día 1, constituyendo un refuerzo del proceso de control de los imames y
predicadores del viernes.
El texto real prohíbe formalmente a los imames toda afiliación o
pertenencia a una instancia política o sindical durante todo el periodo de
ejercicio de sus funciones en las mezquitas bajo la égida del ministerio de
Asuntos Islámicos.
Los imames marroquíes deben abstenerse también a la expresión de toda posición
política o sindical y evitar toda acción susceptible de constituir un obstáculo
a la práctica de los preceptos de la religión musulmana.
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