LEĺDO EN « PANORAPOST » : Mohamed VI, chantre racional de la unidad magrebí




Cuando se desea decodificar los resortes y la fisonomía de la diplomacia de Mohamed VI de estos últimos años, es posible dividirla entres secuencias, tan imbricadas como complementarias.
Mohamed el africano. El rey que ha con solidado el vinculo de Marruecos con sus raíces y su profundidad africana.
Mohamed VI, el líder árabe, el que ha velado por impulsar la dinámica en el prestigioso Comité de Jerusalén e incluso llevar a cabo algunas mediaciones entre algunos países del Golfo que la estrategia y la ideología habían ensombrecido.
Mohamed VI, el Magrebí, el hombre que dijo en voz alta lo que millones de magrebies piensan en voz baja. Lo que ha constituido el reto de su visita a Túnez, la semana pasada, de la cual se puede sacar dos mensajes esenciales:
El primero consiste en el apoyo político que Marruecos aporta a la joven experiencia democrática tunecina ávida de apoyos y de reconocimientos. Los dos países: Túnez y Marruecos, han afirmado ir en la misma dirección. El primero construye las fundaciones de su joven democracia mientras que el segundo refuerza las estructuras de su estado de derecho. Ambos, han atravesado, cada uno a su manera, las borrascas de la llamada “Primavera árabe”. Los conceptotes de la constitución tunecina no ocultan haberse inspirado de la constitución marroquí del 2011, texto fundador de la nueva escena política marroquí.
El segundo mensaje abarca esta visita totalmente magrebí. En el histórico discurso que ha pronunciado ante la asamblea constituyente tunecina, Mohamed VI ha desvelado su enfoque sobre la unidad magrebí a base de profundas convicciones repetidas con firmeza.
La constatación: “la región magrebí no debe desperdiciar su cita con la historia ni tampoco nuestra unión deberá permanecer lejos de la lógica del tiempo”.
El diagnostico: “No obstante, el lamentable bloqueo de la Unión del Magreb obstaculiza la explotación optima de las riquezas y potencialidades que contiene la región magrebí”.
La ambición: “La Unión del Magreb ha dejado de ser una opción facultativa o un lujo político superfluo para convertirse en una apremiante reivindicación popular, en una ineludible exigencia regional estratégica”.



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