El 19 de junio del 2014 va a
figurar en la historia de España (y del mundo) como el día en que Felipe VI,
rey de España fue entronizado después de que su padre, SM Juan Carlos abdicara
17 días antes.
Para Marruecos (y los
marroquíes) al/a los que la abdicación de SM Juan Carlos ha sido una auténtica
pérdida que solo puede recompensar el acceso al trono de su hijo Felipe, se trata, como ya hemos dicho antes, de una
adecuación generacional en los tronos de España y de Marruecos.
En julio pues, confirmado una
regla que ya forma parte de los usos y costumbres en las relaciones
hispano-marroquíes, el Reino de Marruecos
recibirá a SM. Felipe VI en lo que va a ser su primera visita oficial al
extranjero.
Será Marruecos y Marruecos
debía ser. Así lo exigen las relaciones estratégicas entre los dos reinos
vecinos, así fue, debido al legado común y al futuro compartido y así será
porque lo dictan las excelentes relaciones entre las dos casas reales, entre
los soberanos de los dos países vecinos y la capacidad y resistencia a toda
prueba en caso de malos entendimientos amistosos entre los dos ribereños del
Estrecho de Gibraltar.
De allí, el gesto real marroquí:
vibrante homenaje al rey abdicado y votos y felicitaciones al digno sucesor ha
constituido/constituye un mensaje de paz, de amistad, de solidaridad y con
fianza en el presente y en el futuro.
SM Juan Carlos es la ilustracion de la transicion democratica en Espana y de su adecuacion economica con el resto de la Union Europea, SM Felipe VI sera la imagen de la Nueva Espana.
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