EEUU, SU CIA Y EL TERRORISMO: ¿Quién (quienes) es/son responsables de tan inquietante situación?




En  su edición de este fin de semana, el diario marroquí « Al Massae » da cuenta de que un reciente informe de la Agencia de Inteligencia Americana (CIA) consagra un capitulo, muy detallado a Mohamed Mazouz, convertido en el “emir” del movimiento terrorista Cham-al-islam en Siria después de la muerte de su fundador Brahim Benchekroun.
Dicho informe, según el rotativo marroquí, que ha sido elaborado en forma de advertencia después de que la administración americana haya liberado a muchos prisioneros del Guantánamo a cambio de un soldado americano detenido por los Talibanes y después de las excusas formuladas por el Pentágono al Congreso, pone el acento sobre el recrudecimiento de la actividad terrorista en Siria y en la frontera sur de Marruecos y la amenaza que representan sus actividades, especialmente el trafico humano y de armas.
Entre los nombres de los marroquíes citados por el informe de la ICA figuran, entre otros los de Mejjati, Abdellah Tabark, chofer de Oussama Ben Laden y su confidente, Nasser Abdellatif, “ministro” de defensa  de Ben Laden y Mohamed Slimani, el cual después de abandonar el Guantánamo “gobernó” en los arrabales de la ciudad siria de Alepo.
En este orden de ideas, según otro diario marroquí, “Al Ittihad al Ichtiraki” otro informe del Centro francés de investigación sobre los servicios de inteligencia analiza la situación de las mujeres “yihadistas” que no son, según el rotativo marroquí, menos peligrosas para la seguridad y la estabilidad que los hombres, sobre todo cuando se dejan convencer por ciertas “causas”.
La verdad es que seria, mas que lógico, objetivo, preguntarse ¿Hubiese podido llegar esta lacra hasta este punto sin el apoyo de Estados Unidos, la complicidad de la mayoría de los países árabes y la pasividad cuando no implicación de no pocos predicadores de la muerte, que, por instrucciones de “otros”, ilegitimizan, legalizan y hacen permisible el derrame de la sangre musulmana y no musulmana por motivos exclusivamente geopolíticos y por intereses estratégicos de “otros”.
Es la historia de Frankeshtein que se repite.

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