“Nada obliga a un país abolir la pena de muerte”. Palabras del ministro marroquí
de justicia y de libertades a pesar de reconocer que la Constitución del
Reino consagra el derecho a la vida como un derecho fundamental.
Ante el Parlamento, Mostaza Remid subrayo que ninguna convención, convenio
o tratado internacionales obliga a los países a abolir la pena de muerte, que
sigue siendo, precisó “un protocolo opcional que obedece a la voluntad y a la política
de cada país”.
El ministro del islamista PJD recordó en este sentido que los gobiernos precedentes
han votado siempre en contra de la abolición de la pena capital en naciones
Unidas.
Remed también que él optaría por un reexamen del arsenal jurídico marroquí,
entre otros el código penal, para limitar las penas pasibles de la pena de
muerte.
A este respecto interesante seria señalar que en el parlamento marroquí se
ha constituido una red de 210 diputados por la abolición de la pena capital y
que, según la diputada del Partido del Progreso y Socialismo (PPS ex comunista)
Nezha Skali, esta obrando en este sentido. Los miembros de esta red visitaron
recientemente a los presos que hayan pasado mas de 20 anos de prisión y esperan
tener el derecho a la redención.
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