LECTURA DOMINICAL: EL PODER DE LA COMUNICACIÓN NOSOTROS Y LOS VALORES OCCIDENTALES




La actual desazón económica, política y social de Occidente debe, como era de esperar, impactar nefastamente sobre el propio occidente y de manera sana y beneficiosa sobre el resto de la comunidad internacional.

Lo de una norma para sí mismo y otra distinta para todos los demás (el doble rasero de EE.UU. y de Europa) encuentra, cada vez menos adictos y más opositores y recalcitrantes, dispuestos a comprender de “otra” parte. El hecho de, como escribe Roderick Parkes en su ‘UE/Rusia: valores, intereses y poderío’  en ‘Esglobal’ “Nadie expresaba la cruda realidad que la UE había adquirido sus valores, solo gracias a la casualidad histórica y los privilegios”.

Sin embargo, a través de sus iniciativas y posturas para con el resto de los países europeos no miembros de la Unión Europea, como Ucrania por ejemplo, o con los que posee acuerdos económicos, como Marruecos, da la impresión de que la UE sigue aferrada a su presunción de que todo el mundo debe ser como ella, o por lo menos parecer a su modelo, lo que se traduce en la innecesidad de hacer concesiones sobre sus normas pese a que nadie en este viejo continente ignora que el pos-nacionalismo de la UE no vale absolutamente nada.

Según Parkers, “en esta fase de globalización dirigida por Occidente, el principal desafío lo representan actores no estatales, el mundo de los negocios, los terroristas” y unos medios de comunicación, (eso lo añadimos nosotros) debido a la quiebra económica, fueron adquiridos por quien los orienta y teledirige exclusivamente hacia sus intereses económicos, geopolíticos y geo-estratégicos y contra sus eventuales enemigos.

Los genocidios de Irak, Siria, Yemen y una enigmática “Primavera árabe” programada en Túnez, sin comenzar en Libia antes del fin de la comedia en Túnez y sin intervenir en Egipto hasta terminar en Libia y sin irrumpir en Siria hasta terminar en Egipto, constituyen el botón de muestra del poderío y la influencia de la nueva estrategia de comunicación de estos órganos informativos sobre incluso sus victimas: nosotros.

En su introducción y en el primer capitulo de su obra ‘IBM and the Holocaust’ Edwin Black explica: “Después de la matanza de la primera guerra mundial, el apoyo de un amplio sector de los medios de negocio de los países occidentales a nazis y fascistas tenia como finalidad aplastar el movimiento social y a preparar una guerra contra la Unión Soviética”… antes de “descubrir” que Hitler tenia apetitos infinitamente más arrolladores de lo “previsto”.

La historia se repite hoy en Ucrania y en Oriente Medio para frenar la emergencia de Rusia en tanto que súper potencia sobre el tablero geo- estratégico mundial para la primera y para evitar, cueste lo que cueste y aunque se tuviera que aliarse con organizaciones terroristas como Al Qaida o inventar a otras en el segundo.,

Todo ha sido minuciosamente preparado, tocado y retocado durante lustros, que a los interesados comienza a parecernos que la única lógica es la de nuestros verdugos.

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