El segundo Califa (en el Islam), Omar Ibn Al Khattab respondió cuando
se le preguntó Por qué no viste la
Ka’aba de seda “Los vientres de los musulmanes son más
prioritarios”.
Y es que la campana lanzada recientemente en Marruecos contra el
racismo “No me llamo ‘azzi’ (negro)” ha sido objeto de una avalancha de críticas.
Algunos (muchos) estiman que se trata de un lujo en un país al que se imponen otras
prioridades infinitamente mas acuciantes como la lucha contra la pobreza y el
paro, la reforma de la educación y la lucha contra la violencia en un galopante
avance en el país además del refuerzo de la democracia.
Probablemente… aunque no se debe perder de vista la cultura de
tolerancia, uno de los pilares fundamentales de la religión musulmana.
Sin embargo, cuando aun no se “enfriaron” las críticas y las “concepciones”
al respecto, ha venido una noticia que inquieta o por lo menos debe inquietar:
Marruecos acaba de anunciar el refuerzo de su dispositivo de control sanitario
en las fronteras, en particular en el aeropuerto de Casablanca, principal
plataforma aeropuertaria para África del Norte y del Oeste, con vuelos diarios
con Conakry en razón de la peligrosa epidemia de fiebre Ebola en Guinea.
Lo inquietante es que un anuncio en este sentido podría tomar una
preocupante dimensión, no solo para los guineanos, sino para todos los
africanos actualmente en Marruecos o que se dirigen a él. Por ello era
necesario, cuando no indispensable que el comunicado de sanidad explicara
detalladamente la medida tomada o las medidas por tomar.
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