Comenzados ayer en Rabat, en presencia de sus
30 miembros y de muchos socios y representantes
de organizaciones regionales e internacionales y co-presididos por EEUU y Turquía,
hoy deben clausurarse los trabajos de la Quinta reunión del Comité de Coordinación del
Foro de lucha contra el terrorismo (GCTF).
Durante dos días los
participantes han puntualizado el impacto y las prioridades del Comité y los
dominios de interés a los que pueden aportar un valor añadido.
Se trata, según sus
patrocinadores, de una plataforma informal multilateral de lucha contra el
terrorismo, que tiende, según sus criterios, a identificar las necesidades al
respecto, movilizando el peritaje y la valoración así como los recursos
necesarios para responder a estas necesidades y reforzar la cooperación mundial.
Muy bonito y, sobre todo, muy
anhelado por todos. Solo que en estos tiempos en que la organización terrorista
Al Qaida se ha convertido en una impune sociedad anónima de alquiler y compra-venta
de activistas y terroristas a la que recurren muchos contra pocos y en estos
tiempos en que los países patrocinadores del terrorismo se han convertido en un
secreto de Polichinela, en estos tiempos en que el terrorismo se ha convertido
en una destructora arma entre las manos de los que tienen más y, finalmente, en
estos tiempos en que todo el mundo sabe quién es terrorista y quién no lo es,
quién esta detrás de estos y aquellos y que no hay peor ignorante que el que no
quiere saber o reconocer, seria legitimo formular más de una interrogación de
las verdaderas finalidades y objetivos del Foro porque, entre otras muchas
cosas, el terrorismo es y debe ser uno e indivisible.
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