MARRUECOS/‘KIFE’: ENTRE REALIDAD Y EXPLOTACIÓN






De nuevo se habla del Kife y de sus peripecias. En Marruecos pese a ser una realidad socio-económica para miles de familias, particularmente en el árido Rif, la actividad es ilegal.

Ilegal y punto.

Tan ilegal que solo “unos” cuantos (y no precisamente los menos favorecidos) acabaron por rentabilizar esta ilegalidad, apoderándose, habida cuenta de su estado y estatuto jurídico, de sus beneficios y de su exclusividad.

Sin embargo… 48 000 labradores explotan actualmente superficies plantadas de canabis y 90 000 hogares viven de ellas, lo que representa unas 700.000 personas o más.

Adaptarse o desaparecer. Reconvertirse o sufrir.

La necesidad es madre de la ciencia… y de la cultura. En este caso la cultura de la corrupción y de la depravación. Con su estatuto social híbrido, la inmensa mayoría de estos 48 000 cultivadores están “buscados” por las autoridades del país.

Total: los “buscados” no viven de manera normal con los suyos, creando un desmembramiento familiar que acaba por ser regla y acceso hacia la ilegalidad.

De todo ello, muchos han aprovechado/aprovechan.

De esta forma se crearon enormes intereses, inmensos imperios financieros y una industria de la muerte que aporta mucho. El resto no es más que detalles.

Se perdieron lustros nadando entre cultivos alternativos, la legalización o el empleo terapéutico (en efecto, existes explotaciones medicas e industriales de esta planta).

En vano.. porque paralelamente redes de mafias nacionales y extranjeras invadían este “dominio” haciendo casi imposible su saneamiento y anonadando, en estado embrionario, y toda buena voluntad de buscar verdaderas soluciones.

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