¿Cuántos eran? 40 000, según los
organizadores, menos de 8000 según las autoridades de Casablanca. Los tres “principales”
sindicatos del país: La Confederación
democrática de Trabajo (CDT), la Federación Democrática
de Trabajo (FDT) y la Unión
Marroquí de Trabajo (UMT) no lograron reunir a 10 000 personas
para protestar contra la política del gobierno en materia de los derechos
ciudadanos.
No perdamos tiempo en la
contabilidad. Lo cierto, incuestionable e inequívocamente patente es que la política
en Marruecos pierde interés, atractivo y aliciente. Crecen el desinterés y la apatía
y es lamentablemente evidente que la inmensa mayoría de los marroquíes prefieren
ver a otro lado que el gobierno o sus opositores.
Sin embargo las tres centrales
sindicales reclamaban lo que, en principio, debe interesar a la clase laboriosa
marroquí: libertades sindicales, preservación del poder adquisitivo de la clase
obrera, la asociación de los trabajadores a las reformas de la jubilación y de la Caja de Compensación, el
aumento de los sueldos, la elevación del SMIG y su generalización a los obreros
del sector agrícola etc.
Para el gobierno estas
reclamaciones han sido juzgadas “políticas” e “irrealistas”.
¿Se va a valorar ahora los
resultados y las consecuencias de la marcha del domingo 6 de abril en Casablanca?
¿Va a dimitir alguien en la cúpula
de los tres sindicatos?
¿Alguien plantea el por qué de
tan triste animadversión y tan ilustrativo desafecto de los marroquíes a actos políticos?
No. No soñemos porque en este país
el asumir un fracaso nunca ha formado parte de la cultura política o social.
¡Ándate con pies de plomo!
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